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Uma palava de máxima atualidade, mas não só em contextos internacionais, também próximos e até íntimos.
Es una palabra bastante poco utilizada en español, por no decir, casi nada. Pero parece de máxima actualidad llevando en cuenta los últimos acontecimientos internacionales donde los cielos están siendo surcados por drones enfurecidos y las ciudades sembradas de fuegos urbanos. Se trata de justificar intervenciones exteriores definiendo claramente a los malos, como si los malos y los buenos se distinguiesen de manera diáfana y objetiva.
Exacerbar los ánimos de una nación para intervenir militarmente en otra no por patriotismo sino por una construcción abstracta del bien y del mal (Jingo), y donde el mal (el otro) se convierte en una amenaza latente del bien (el jingoísta) es una buena manera de tocar a rebato en medio mundo, aún a sabiendas de que en el medio se puede armar un buen lío porque es muy difícil saber quién tiene razón en este puzle cinematográfico donde babel ha tomado cartas en el asunto y ya es muy difícil llegar a un acuerdo razonable en casi nada.
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