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Una Iberia entre la historia y la literatura

Revista Vamos Contigo 253 - Expresión escrita y comprensión lectora Cristina Menezes / São Paulo, 15 de Agosto de 2026

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Foto: Zaragoza, atardecer (Douglas Pontele)

“Olha esta Ibéria que te foi roubada,
E que só terá paz quando for tua.”

— Miguel Torga, Exortação a Sancho, 1965


Mucha gente sabe que hubo una época en la que Portugal estuvo bajo la misma monarquía que España. Este período, conocido como Unión Ibérica, comenzó en 1580, después de una grave crisis sucesoria en Portugal.

El rey portugués D. Sebastião murió en 1578, en la batalla de Alcázar Quibir, sin dejar descendencia. Dos años después, tras una disputa por el trono portugués, Felipe II de España asumió también la Corona portuguesa, pasando a ser conocido en Portugal como Felipe I.

Entre 1580 y 1640, Portugal y España tuvieron, por tanto, el mismo monarca. Sin embargo, es importante no imaginar que Portugal simplemente pasó a formar parte de España. Los dos reinos continuaron siendo jurídicamente distintos y conservaron sus propias instituciones, leyes y administración.

¿Y qué ocurría en Brasil durante ese período? Como Brasil era una colonia portuguesa, pasó a estar también bajo la soberanía de la misma dinastía de los Habsburgo. Sin embargo, continuó siendo administrado como territorio portugués. La Unión Ibérica tuvo, además, importantes consecuencias para la historia territorial de Brasil, ya que la frontera entre los dominios portugueses y españoles en América se volvió, en la práctica, mucho más permeable.

La Unión Ibérica terminó en 1640, cuando una revuelta en Portugal llevó a la deposición de Felipe III de Portugal —Felipe IV de España— y a la proclamación del duque de Braganza como Juan IV de Portugal. Comenzaba así la dinastía de Braganza y la restauración de la independencia portuguesa.

Una Iberia “robada”

Más de tres siglos después, en 1965, el poeta portugués Miguel Torga publica Poemas Ibéricos. En el poema “Exortação a Sancho”, convoca a Sancho Panza, el fiel compañero de don Quijote, a despertar:

Ergue a fronte dobrada
E começa a façanha prometida!


Torga transforma a Sancho en una figura muy diferente de la que encontramos inicialmente en la novela de Cervantes. El campesino, ligado a la tierra y al trabajo, deja de ser simplemente el acompañante del gran idealista y pasa a ser él mismo llamado a la acción.

Quizás el verso más sugerente sea:

Olha esta Ibéria que te foi roubada


Pero ¿de qué Iberia habla Torga?

El rey Felipe II de España reinó em Portugal, como Filipe I, entre 1580-1640.
El poema fue escrito en 1965, cuando Portugal vivía bajo el Estado Novo de Salazar y España estaba bajo la dictadura de Francisco Franco. Por ello, podemos leer esa “Iberia robada”no solo como una referencia geográfica a la península ibérica, sino también como una Iberia privada de libertad, sometida a regímenes autoritarios.

Torga no menciona directamente a Salazar ni a Franco. La crítica aparece a través de la alegoría. Sancho es llamado a dejar de ser un “testigo pasivo”, a “levantar la frente inclinada” y a recuperar su capacidad de actuar.

Es significativo que Torga elija precisamente a Sancho Panza, un personaje español, para representar esta transformación. Su Sancho puede entenderse no solo como portugués, sino como una figura del hombre ibérico, aquel que necesita recuperar su propia voz y dejar de aceptar pasivamente la realidad que le ha sido impuesta.

Al final del poema, Torga resume esta transformación:

Venha o Sancho da lança e do arado,
E a Dulcineia terá, vivo a seu lado,
O senhor D. Quixote verdadeiro!

La imagen de la lanza y el arado es especialmente poderosa: Sancho
debe unir la acción y el trabajo, la lucha y la tierra, el ideal y la realidad. El verdadero don Quijote solo podrá existir cuando Sancho deje de ser un simple espectador y se convierta en protagonista de su propia historia.

Tal vez esa sea precisamente la gran provocación de Torga: una Iberia verdadera no puede ser construida por quienes sueñan en nombre de los demás, sino por quienes tienen el valor de transformar el sueño en acción.

¿Y el español durante la Unión Ibérica?

Hay además una curiosidad lingüística que conecta especialmente este episodio histórico con el universo de una escuela de español.

Durante la Unión Ibérica, el castellano gozaba de un enorme prestigio entre las élites cultas portuguesas. Muchos escritores portugueses dominaban el español o eran capaces de leer y escribir en castellano. El español se convirtió en una lengua literaria de gran importancia en Portugal, y varios autores portugueses escribieron en castellano durante los siglos XVI y XVII.

Esto no significa, naturalmente, que toda la población portuguesa fuera bilingüe. El fenómeno estaba sobre todo relacionado con los grupos cultos, la literatura y las relaciones entre las élitesintelectuales de ambos reinos.

Así, la Unión Ibérica no fue únicamente un episodio político. También intensificó los contactos lingüísticos y culturales entre Portugal y España.Y quizás sea precisamente por eso por lo que, siglos después, un poeta portugués como Miguel Torga puede recurrir a personajes de Cervantes para hablar no solo de España, ni solo de Portugal, sino de una Iberia entera, histórica y cultural.

@España Aquí

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