Leer
(7).jpg)
Si no has tenido la oportunidad de leer el cuento «La identidad», de Elena Poniatowska, hazlo. Al principio te parecerá arduo y pesado, como las botas del protagonista, pero poco a poco empezarás a descubrir las imágenes que nos propone la autora.
Te subirás a esa carreta que rueda monte arriba y tendrás ganas de pensar en quién eres, en quién te transformaste y en cuáles fueron tus momentos de «animal que se defiende» o de llegada «a un claro del bosque».
Al principio, mis alumnos me preguntaron: «¿Por qué tantas comparaciones? ¿Por qué no decirlo de forma más directa y clara?». Pero cuando terminaron de leerlo, la sonrisa se instaló en sus rostros y empezaron a buscar esas sensaciones y emociones en sus propias vidas.
Podemos escoger con quién queremos comunicarnos y quién será merecedor de escuchar nuestras historias, pero, más que eso, ¿sabes escuchar? A veces, escuchar es quedarse en silencio; otras, dejar caer palabras «como gruesos terrones, como varas resecas».
Pero ese momento de intercambio, de escucha, demuestra que la otra persona te importa, que existe en el mundo y que tiene algo que decir.
Deja el móvil, levanta la mirada y, de verdad, presta atención a lo que te dice. No hacen falta grandes regalos, dinero ni poder. Con tan solo unas palabras puedes identificar e identificarte.
¿Y tú? ¿Ya sabes a quién le vas a regalar tu nombre hoy?
@España Aquí

