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Cursos particulares oferecem flexibilidade e respostas rápidas a necessidades específicas, mas apresentam limites quando não há planejamento pedagógico sólido.
La flexibilidad del curso particular
Un curso particular ofrece la posibilidad de manejar el contenido según las necesidades del alumno.
El gran desafío radica en una pregunta clave: ¿quién gestiona esas necesidades? ¿Se puede planificar desde su lado qué debe ser trabajado en clase? ¿El alumno sabe realmente qué es bueno para él o corre el riesgo de confundir lo mejor con lo que simplemente desea en ese momento?
El profesor conoce por defecto los tiempos del progreso en la adquisición de la lengua, los plazos de fluencia, el punto de partida del alumno y es capaz de anticipar, de forma aproximada, los resultados en una línea temporal. Si la responsabilidad de la gestión de los asuntos y estrategia de clase recae en el alumno, se puede correr el riesgo de que el éxito por la entrega del producto se deba a alguien con una visión parcial acerca de las estrategias de adquisición de una lengua extranjera, necesarias para conducir un proyecto de alta complejidad como es la adquisición de la lengua española.
Necesidad inmediata versus proceso lingüístico
¿Y cuando las necesidades desaparecen, cómo continúa el proceso de adquisición de la lengua? ¿Es la lengua solo una urgencia puntual o, más bien, una sucesión de niveles que obedecen a un estudio universal y estadístico de madurez lingüística? ¿Cómo lograr que alguien que, por una inmediatez profesional, “entregó lo que necesitaba”, comprenda que el proceso de adquisición sólida del español no se agota ahí, que no ha terminado?
Los cursos particulares son excelentes, desde mi punto de vista, para el corto plazo y para necesidades específicas. Sin embargo, es necesaria una visión de futuro y una planificación segura y sustentable para evitar que, como un boomerang, el alumno tenga que volver una y otra vez a cursos puntuales cada vez que surge una nueva oportunidad. Estas oportunidades suelen ser caprichosas, a veces caóticas, y pueden implicar el riesgo de un eterno retorno, similar, como el Bolero de Ravel.
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