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¿Que si se sienten cosas diferentes al hablar otros idiomas?
En mi caso, la mayor identificación con una lengua, por el hecho de ser español, es el español, claro, principalmente en la cercanía con las personas queridas, pues no hay que olvidar que una lengua es recuerdo, vivencia, evocación, hay un mensaje sustantivo muy profundo que solo se activa en el contacto con personas vividas intensamente. Es imposible amar una lengua sin historia. Uno suele sacar lo mejor de sí con los suyos.
Puede ocurrir que en una negociación en una LE por el hecho de tener interiorizados todos los argumentos interrelacionales, se pueda confundir con una lengua afín, próxima, hasta querida. Pero esto genera dudas, cuando la lengua adopta una vertiente instrumental, el ser humano tiene una dimensión mucho mayor, se puede llegar a confundir facilidad o negocios, sustentabilidad, con esencia. La identidad lingüística incrementa la velocidad de pensamiento.
¿Y el portugués?
La identificación con el portugués después de tantos años es lenta, muy lenta, no pienso que sea diferente de cualquier hispanohablante. Pero sí que hay momentos de luz, de exaltación donde los recursos expresivos de esta lengua se muestran más eficaces e incluso más inmediatos que el español. Es decir, surge una situación bipolar donde cuidando no mezclar los dos idiomas, uno puede pensar en uno y en otro según las circunstancias (jamás efectuarlos al mismo tiempo, algo que no se puede admitir y que es necesario erradicar, el famoso portuñol, bidireccional)
Y no es fácil, para alguien que está hablando español, por motivos profesionales, durante todo el día, por una cuestión de autopreservación en la actualidad del idioma.
Disculpas para el inglés
(en relación al inglés, pido disculpas para los profesores de este idioma, jamás supe qué hacer con él, me resultó complejo embarcarme en sus estructuras lineales y rapidísimas, su fonética obtusa-para un español-, su practicidad y su imagen, errónea por mi parte, de falta de poesía)
El francés, sí, con el que tuve contacto desde pequeño (volvemos nuevamente a la comida de la madre), me enamoró desde el primer momento, lo tuve por algún momento como mío, luego se me olvidó como un amor que ya no se ve más.
Entonces, igual son los idiomas, pero también, los ambientes que controlamos. Creo que le pasa a mis seres queridos cuando vuelven a la casa familiar, son otras personas...
@España Aquí

