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Um pouco do nosso ensino. Cinco grandes erros do Brasil à partir do nível Intermediário

Segundo Villanueva Fernández / São Paulo, 12 de Junho de 2026

Aprender español puede no suponer una prioridad para muchos brasileños, que consideran que por el hecho de entender todo, lo hablan.  


En otra ocasión apunté que la competencia auditiva y lectora informan peligrosamente la escrita y oral.  Cuántas veces se escucha, "entiendo todo, no hablo nada, mi problema es hablar, tengo miedo de hablar, no consigo hablar".  

A lo largo de la historia moderna razones culturales, políticas y de proximidad lingüística se han confabulado para que el español en Brasil nunca fuera prioridad en la formación escolar.  Muchos profesionales con gran exposición hoy a la lengua española todavía consideran que por asociación están hablando español, cuando seguro los negocios están perdiendo matices que ocasionan pérdida de valor añadido en las negociaciones, y lo peor, no se dan cuenta y piensan que han pasado el trámite.  Muestran con orgullo para los demás afirmaciones como que arrastran el español, me las apaño u otras del estilo (en realidad es dejadez, y mucha falta de estilo). 

Precariedad en el aprendizaje

Esta falta de aprecio por la lengua española posibilita por ejemplo la aparición de métodos milagrosos promovidos por gurús y que suponen un alto riesgo en el proceso de adquisición, al ignorar toda la complejidad que exige principalmente aprender español a partir del Intermedio B1.  Esta precariedad en el aprendizaje se traslada también a la enseñanza, cosa que no ocurre en otros idiomas de una manera tan explícita.

El Ciclo Pleno es el momento en el cual Brasil deja de ser excelente y otros países de lenguas no próximas lo superan de manera irreversible.  Brasil es muy bueno hasta la fluencia primaria (Inicial A1, Básico A2), pero arrastra serios problemas para adquirir la Plena, (Intermedio B1, Avanzado B21 y Avanzado B22).  Cuando la asociación automática portugués español desaparece (esta asociación se produce solo al principio), el mundo roe, Brasil entra en crisis.  Los métodos milagro desaparecen, las dudas surgen y con ella la desestimulación.  

Ventaja comparativa para Hispanoamérica

Sin duda que la otra parte, el mundo hispánico se frota las manos.  La lengua es una herramienta dentro de una estrategia de poder, y el mundo hispánico prefiere la lengua española para prevalecer en los escenarios corporativos.  Quien domina a través de la lengua los argumentos, tendrá más posibilidades de colocar más matices objetivos y subjetivos en sus argumentaciones, esto le hará ser más prevalente a la hora de confirmar las transacciones, lograr ser convincente en la presentación o causar una mejor imagen subjetiva en una cena.  Quien habla mejor, objetiva y subjetivamente, vence.  Y de lo que se trata es de ganar el partido. El mundo hispánico está caracterizado, a diferencia del inglés, por una comunicación que transita entre lo subjetivo y lo objetivo, es necesario dominar los códigos comunicativos de ambos.  Si se quiere hacer las cosas bien, claro.  

Para aprender español a partir del Intermedio B1, el momento de la excelencia, aquel en el que las empresas confían en los profesionales para representarlas, hay que evitar estos cinco grandes errores que pueden estar minando la capacidad de negociación.  

1.    No dominar la relación indicativo-subjuntivo.  Esta asociación es innegociable en español.  Un error de concordancia en una oración subordinada es una señal de falta de formación, como una mancha persistente en el traje.  El indicativo y el subjuntivo tienen una conexión inquebrantable, no se puede trastocar, como sí se hace en portugués.  Hacer del español lo que se hace con el portugués en la lengua hablada, es, penalizado. 

2.    No dominar el trato.  Saber quién está delante, si es alguien a quien denominarlo de tú o de usted va a hacer que la cadena morfosintáctica cambie.  Cuando no se observa la segunda del singular o del plural, toda la secuencia de pronombres, átonos y posesivos comienzan a presentarse de una manera desordenada y caótica.  De nuevo, el portugués y su asociación con el español ya no funciona.  La otra parte no va a saber de qué manera está siendo tratado, generará confusión, entorpecerá la comunicación, un nuevo ruido adicional, pérdida de tiempo.  

3.    No dominar la pronominalidad.  La lengua española, después de la japonesa es la segunda más rápida del mundo, es una lengua deíctica, no repite, asocia a través de partículas que hacen referencia a otros momentos del discurso.  Bien diferente del portugués.  En una negociación utilizar sintagmas innecesarios cuando pueden ser utilizados los pronombres átonos para substituirlos hará que la comunicación se ralentice, surja una impresión de anomalía y extranjerismo, y de nuevo la oportunidad de prevalencia en la negociación por parte del nativo pues percibe un vacío por la falta de dominio de las técnicas de comunicación, es el momento de vencer.  

4.    No pronunciar de manera correcta.  La lengua española se caracteriza por su transparencia a la hora de pronunciarla.  Carece de la complejidad de la portuguesa, lo que se escribe, se lee, lo que se habla, se escribe. Los apócopes tan característicos de la lengua portuguesa no pueden ser trasladados a la española.  Ya existe una dificultad por parte del hispanohablante que no reconoce muchos de los sonidos en portugués, el hecho de apocopar cuando no hay que apocopar (es una manera de driblar el español, una manifestación adicional del portuñol) muestra debilidad, autoengaño y traba la comunicación.  

5.    No escribir.  Escribir es la segunda competencia más importante después de la oral (competencias activas).  Ella proporciona reflexión comunicativa, además de lingüística.  Esto no ocurre en la segunda, el mecanismo asociativo es demasiado rápido como para pensar en lengua.  Escribir supone la consolidación del habla, no entender que un hablante no es solo el que habla, sino el que consigue proyectar pensamientos, hacer anotaciones autónomas sin ayuda de la IA para consolidar estructuras anómalas ya a partir de un B1, es un error que penaliza el aprendizaje, que lo hace desequilibrado.  Escribir en español muestra al brasileño, cuán diferentes se muestran las dos lenguas.  El equilibrio está asociado a los tiempos, todas las competencias deben ir de la mano y parejas, la lengua española, también.  

El intermedio B1, el inicio del Ciclo de Fluencia es el de la autosuficiencia, la adolescencia del aprendizaje, el momento clave en el proceso de enseñanza aprendizaje.  Algunos alumnos piensan que lo saben todo y otros, curiosamente, lo contrario, consideran que lo mejor está por venir, que es el momento de la diferencia, de empezar a destacarse del resto, de buscar la excelencia, de hacer las cosas bien, de separar el portugués, definitivamente, del español.

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