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Negociar y persuadir son habilidades esenciales en el ámbito empresarial. Mientras que la negociación implica alcanzar un acuerdo entre dos o más partes con intereses diferentes, la persuasión se centra en influir en la opinión o decisión de los demás. Para lograr una negociación efectiva, es clave conocer bien los objetivos, preparar argumentos sólidos y mantener una actitud flexible.
Por otro lado, la persuasión requiere comprender las necesidades del interlocutor y utilizar estrategias como la evidencia, la lógica y la empatía. Un buen negociador no solo defiende su posición, sino que también escucha activamente y busca soluciones que beneficien a ambas partes.
En el mundo de la cerveza, por ejemplo, una empresa como Estrella Galicia debe negociar con distribuidores, proveedores y clientes. Si logra persuadir a un distribuidor de que su producto es de alta calidad y rentable, aumentará sus oportunidades de negocio. Sin embargo, una mala estrategia, como imponer condiciones sin considerar la otra parte, puede hacer fracasar un acuerdo.