Aínsa, pueblo bonito

Aínsa é um vilarejo no coração dos Pirineos beirando o Parque de Ordesa, e está totalmente construído em pedra, chama a atenção sua cor preta e o calculado das suas ruas. 

São duas vias que desembocam na praça principal, provavelmente uma das fotografias mais famosas desse enxame de cidadezinhas minúsculas e encantadoras que semeiam a Espanha. 

 Uno de los pueblos mais bonitos de España, avisa um cartaz assim que você chega em Aínsa. 

No horizonte, no alto ou como você quiser, os Pirineos aparecem imponentes avisando que os invernos rigorosos confluem neste vilarejo para proporcionar tardes de comida quente, aconchego, paz, natureza, intimismo e beleza pura. 

 Na fotografia pode-se observar como as pessoas almoçam tranquilamente na rua, processo que invade a nossa Sala de Convívio e parece que o grupo se integra conosco unido por uma mão que misteriosamente aparece no canto superior direito que pendura a letra A, a palavra, a nossa vida. 

Los alimentos de la tierra

De la tierra se obtenían lechugas, tomates, pimientos, alubias, garbanzos, escarolas, trigo, cebada, manzanas, peras y otros alimentos. La tierra ponía su espalda reproductora y los hombres, puro instinto, se encargaban de hacer el resto. Le metían la semilla en el momento de máxima fecundidad, y de repente allí empezaba a brotar una vida incierta que se convertiría después de la estación en suculenta verdura adulta. Esos alimentos eran fruto de una relación especial entre el hombre y la naturaleza, tanto es que, uno hasta pudiera decir que las lechugas, las escarolas y los manzanos tuvieran registro de nacimiento y personalidad.

– Tengo unas lechugas…
– Sí, ya las he visto.

El hombre volvía a casa con las manos mojadas y la lechuga gorda ,y la ponía encima de la mesa todavía con restos de tierra. Era una lechuga compleja, más que una lechuga, como un hijo lechugón, un troncho verde y acuoso recuperado de la espalda terrenal que vino al mundo con amor. La lechuga de la tierra del hombre, esa partitura de hojas arrugadas, ese cogollo de afecto, era un patrimonio como otro cualquiera, como la casa, el vehículo de locomoción, una mesa de madera maciza o la ropa. La verdura que se le escapaba a la tierra por encima y que el hombre la cultivaba para llevársela a casa, formaba una comunidad de seres vivos y frescos, una representación con nombres y apellidos de una familia heterogénea pero familia al fin y al cabo, un universo lleno de modélicos padrones de crecimiento.

– Qué cogollo.
– Buenísimo.
– Menos mal que lo regué el sábado.
– Estaba con sed.
– Si me descuido un día más.
– La puta de bastos, qué bonitos están.

El amor de lechuga predestinaba que el universo del hombre fuera equilibrado y las circunstancias que rodeaban el hábitat natural de su vida tuvieran eco en cada recoveco del Pueblo y también en los vacíos que dejaban atrás las manecillas del reloj. La espalda de la tierra era la fortaleza y su amparo, el puerto seguro donde las cosas se mostraban como tales, lejos de la complejidad retórica que parecía mostrar la Ciudad. La retórica era el miedo. El cielo, la tierra y el Hombre, la vida.

El Hombre de pueblo había nacido del suelo, aprendido a subsistir en el suelo y también volvía al suelo para regatearle los placeres de la vida. Los placeres de la tierra eran placeres que venían dados, de partitura, pero que soltaban un jugo tan suculento como aquellos que normalmente los hombres de Ciudad procuraban buscándole las cosquillas a la sucesión de días monótonos y resabiados.

Al final del día, normalmente los fines de semana, a los lomos de la tierra, el hombre le calzaba una parrilla y le ponía costillas de cordero, longanizas o caracoles de cuneta, por poner un ejemplo (los caracoles de cuneta salían de la cuneta cuando llovía. Se les ponían los cuernos erectos y entonces el Hombre los metía en un rastrillo, los dejaba a dieta dos ó tres días para que se limpiasen de impurezas y luego los abrasaba en martirio en una parrilla llena de grumos de sal).

El suelo crepitaba y la tierra obligada se revolvía. El hombre se consolidaba y la sucesión de los días era como tenía que ser, como el traquetreo de los trenes, largo y portentoso, lleno de retos y pruebas, amplio y acongojador, aunque varado en las vías imperturbables y férreas, catalizadoras de las cosas, simples, austeras y apasionantes.

Cuando los pueblecitos de España encienden su luz…

Los pueblos de España pueden encenderse la luz al final del día para que las paredes de sus casas adquieran la tonalidad tierra o piedra que los caracteriza, sus luminarias amarillas alumbran el cobijo y nos recuerdan que en la calle hace frío pero no se está mal, quizá el frescor voluptuoso de febrero, que da los más bellos, límpidos y suculentos días del año engañan un poco, lo más perfecto está en el silencio y las humeantes casas de los pueblecitos de España en febrero cuando encienden sus luces para recuperar el placer del silencio y la dicotomía de la casa y su calle, el frío y el calor, el cobijo y la intemperie, la familia y los perros vagando mientras ladran sin parar.

El MAM, la naturaleza y su deporte…

El MAM es un museo rodeado por naturaleza y personas haciendo deporte, o un conglomerado humano multicolor  que transcurre a través de sus corredores y vanos chapados practicando una obra de arte, también podría pensarse que consiste en una vaguada de exposiciones rodeadas de una bella ecología…  está claro que el MAM es un museo atípico o pone en duda que lo sea típico.

La transversalidad de la naturaleza de las cosas es una virtud brasileña, la magia para toquitearlas y generar conceptos únicos de una manera liviana, sin aspavientos pertenece al surto tropical de por aquí, no tengo ni idea de cuál es el motivo, solo puedo asegurar que esta mañana de sábado lluvioso me sentí bien entre los tres.

São Paulo, qué bonita estás fea

La estética de lo feo acaba de instalarse en São Paulo, calles, fachadas y restaurantes rezumando mal gusto.  Calculado.  Cuando lo inacabado sugiere bonito y el grafiti junto a una figura clásica de Einstein no rebota las críticas, hay que pensar que tenemos un nuevo género visual saliendo del armario.

No hay más que pasarse por Pinheiros y descubrir restaurantes rutilantes de lo más groseros, todos ellos puntualmente configurados en el desaire, desorden cromático y aberración de sus materiales, cuanto más feo más morbo, un clásico.

Qué le mueve al paulistano a sentarse en el underground, la reversión de la formalidad atosigante que supone configurar su etiqueta a diario, esta puede ser una de las explicaciones.

Todo es bonito en lo zafio, la fealdad paulistana recupera nuestra autoestima.

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Las redes sociales y el voyerismo de botón

Las redes sociales a través de sus botones recrean un matrix social, algo mental, pero los recuerdos y el pasado no son diferentes y también forman parte del hombre.

Relacionarse a distancia quizá devalúe el compromiso humano, antiguamente consistía en la cita de reloj que llevaba aparejada la clásica y sencilla puntualidad impulsada por el valor de la palabra y que normalmente concluía en un café, en el mundo de las redes sociales, llegar a la cita quizá no sea lo que más importe, normalmente la profusión no se da con el compromiso, qué barato supone publicarse hay que ver en qué consiste.

Alfred Hitchock retrató una de las esencias del hombre en La Ventana Indiscreta de manera magistral, la vida ajena vía catalejos y máquina de fotos, nuestro pretérito pero todavía reciente  periplo analógico hoy es reemplazado por el móvil y el check-in.  Espiamos y plasmamos como James Stewart pero a más velocidad, un brutal voyerismo periodístico a nivel global, quizá la mayor narrativa de la historia de la humanidad.

 

 

 

 

Goya, sus grabados y la libertad de expresión en el XIX

Goya fue un periodista pintante, su España no le gustaba y la trazó de negro con rayas que cualquier aprendiz de arquitectura debería estudiar para entender que la vida es una línea de compromiso y esta se puede manifestar en forma de grabados.

Hoy vivimos un mundo educado en la insensatez, donde la palabrería de moda es una orden, buscarle la vuelta un escarnio, y el insulto lo más acudido en las redes sociales, hay miedo a decir lo que se piensa, como toda la vida, pero en el XXI.

Si alguien dice, muchos lo piensan, pero no se atreven, que lo del feminismo no le convence, un potencial violador encurtido; si lo del ecologismo, pues a lo mejor inventan exterminaciones de chimpancés en Sumatra; cuestionar la palabra mayor suscita repulsa, merece la pena acudir al carromato de los conciertos ideológicos para darle sentido a la dura tarea de levantarse por la mañana para contrarrestar lo pesado que se hace vivir.

Goya y sus grabados, un soplo de libertad en el siglo XIX de alguien que pintaba lo que pensaba.

MONS DEI ( EL MONTE DE DIOS)

‘Mons Dei’ será el título de la XXIII edición de la exposición de Las Edades del Hombre, que se celebrará en Aguilar de Campoó entre los meses de mayo y noviembre de 2018.

La montaña como símbolo divino_

Las montañas han sido veneradas en las grandes religiones como lugares sagrados donde el hombre experimenta lo “tremendo y fascinante” del Misterio. A ellas levanta sus ojos y dirige sus pasos buscando la unión con Dios. Los montes simbolizan la cima de la Creación Divina, el espacio de la morada, donde la revelación trasciende, el lugar donde están llamados los hombres para encontrarse con Él y alcanzar la perfección
Bajo el título ‘Mons Dei’, la exposición de Aguilar de Campoó (Palencia) profundiza en el rico significado de la montaña dentro de la tradición simbólica cristiana y de la extensa historia religiosa de la humanidad. Una propuesta de fe, arte, naturaleza, en ese empeño de convertir cada edición de Las Edades del Hombre en un diálogo entre la Fe y la Cultura.

Epílogo,‘Ecclesia Dei’
Con el objetivo de que ‘Mons Dei’ se convierta en un importante evento cultural y turístico, con repercusión económica en toda la comarca, la exposición contará con un epílogo, ‘Ecclesia Dei’, que será una invitación a recorrer el entorno más cercano de Aguilar de Campoo, a través de la puesta en valor y difusión de los templos del norte de las provincias de Burgos y Palencia”, con 54 lugares que forman parte del ‘Sistema Territorio Románico Norte’. Estos templos, están aglutinados en diferentes itinerarios temáticos como son Ribera del Pisuerga, Santullán, Ribera del Camesa, norte del Embalse, Cervera, Ojeda y alrededor del Embalse, que contarán con un programa de difusión y puntos de información, con el objetivo de facilitar la visita al turista y contribuir a la dinamización de la zona.

Extraído de:

http://www.lasedades.es/index.php/comunicacion/35-noticias/673-mons-dei-la-montana-en-las-edades-de-2018-de-aguilar-de-campoo.html

EL TURRÓN Y LA NAVIDAD

 

Muchos y variados son los dulces que los españoles aprecian durante el periodo navideño. La mayoría de las familias preparan una bandeja con diversos dulces navideños y frutos secos para ofrecer a las visitas y también para servir de postre en las comidas y cenas de esta época navideña.

Pero sin lugar a dudas, el turrón es el rey de los dulces navideños.

Turrón duro, blando, de frutas escarchadas, de chocolate o de coco y otros.

EL TURRÓN

Es una masa dulce obtenida por la cocción de miel o azúcar a la que se incorporan almendras peladas y tostadas. Esta masa es posteriormente amasada y se le da forma final de tableta rectangular o torta circular. Tradicionalmente existen dos tipos de turrones. El de Alicante  con las almendras a la vista, llamado popularmente de turrón duro. Y el de Jijona  con las almendras molidas, llamado popularmente de turrón blando. La mayor producción de turrón se concentra en Jijona en la provincia de Alicante y en Casinos en la provincia de Valencia. Ambas  provincias pertenecientes a la Comunidad Valenciana.

          Origen: Existen varias teorías. La primera que el turrón surgió  tras un concurso propuesto por los árabes en el que se trataba de buscar un alimento nutritivo que no se estropease durante una larga estancia y que fuese fácil de transportarse por sus ejércitos. Otra sugiere que fue creado por un artesano de Barcelona apellidado  Turró quien utilizó materias primas abundantes en tiempos de hambre. Para otros la palabra proviene de torrat que era una mezcla de miel y frutos secos que se cocían directamente en el fuego para dar una masa  consistente y fácil de manejar. El turrón ya existía en Jijona en el siglo XVI.

Las Edades del Hombre 2018

Las Edades del Hombre, es una fundación española de carácter religioso, con sede en el Monasterio de Santa María de Valbuena de la localidad de San Bernardo (Valladolid), cuyo objetivo es la difusión y promoción del arte sacro de Castilla y León; también es el nombre de las exposiciones organizadas por ella desde 1988 hasta la actualidad.

La exposiciones fueron una iniciativa del sacerdote vallisoletano José Velicia y del escritor abulense José Jiménez Lozano, concretada por el arzobispado de Valladolid. Hasta ahora se han celebrado veintidos exposiciones en el ciclo principal, con un total acumulado de más de 11 millones de visitantes.

La próxima exposición  será la número XXIII y tendrá lugar en Aguilar de Campoó (Palencia) de abril a noviembre de 2018, con el título de “Mons Dei”. En 2019 se celebrará la exposición número XXIV en Lerma (Burgos)

Desde su origen y más tarde desde su constitución en fundación, Las Edades del Hombre tiene como finalidad la promoción de la cultura, a través de la conservación, desarrollo, protección y difusión del patrimonio que poseen las once diócesis católicas en Castilla y León. Estos objetivos se materializan en toda clase de estudios, investigaciones, y actividades sociales, culturales y artísticas.

Además de las exposiciones, Las Edades del Hombre cuenta con una actividad continua de restauración de obras de arte, actividades culturales y divulgación del patrimonio artístico.

Exposiciones

Desde 1988, la fundación Las Edades del Hombre ha organizado exposiciones de arte religioso en diversos puntos de la geografía nacional e internacional, destacando por su interés las celebradas en la propia Castilla y León, territorio que posee el 50 % del patrimonio religioso de España. La catedral de la Almudena en Madrid, Amberes y Nueva York también han acogido tres muestras extraordinarias en este tiempo.

 

 

Con informaciones tomadas en: https://es.wikipedia.org/wiki/Las_Edades_del_Hombre